Con las manos

Todavía tengo un cayo en el dedo corazón de mi mano derecha, porque hasta los 16 no supe lo que era un teclado propio, y hasta los 20 no tuve mi primer ordenador. Hoy lo acaricio con nostalgia, mientras miro mi nuevo otro cayo en el dedo índice de la mano izquierda, justo al lado de la uña, el de tanto coser a mano estos últimos años. Sin dedal. Ay, os confieso que si no me comiera las pieles alrededor de las uñas como tic nervioso les tomaría una foto orgullosa para ilustrarlo, pero me da vergüenza. Y es que guardo con ternura los más de 15 diarios que escribí a mano desde los siete años de edad, los apuntes infinitos del instituto y de la universidad, pues hay algo en ellos que todavía uso al gesticular. ¡Qué vergüenza, lo que escribía entonces, y que naif! Tampoco he cambiado tanto, ¿me pasará lo mismo con los muñecos si llego a abuela? Lo que está claro que es que soy una chica de habitación propia y leer esta mañana la carta que Jimina dedicada a su yo de trece años me ha emocionado un montón. Fuimos niñas, fuimos casi adolescentes, cuando la manzana no era lo importante. 1982 hacia adelante. ^—*_¡A continuación la canción del día y una lista con 15 cosas que me recuerdan las manos!

15 cosas que me recuerdan las manos:

 

1) Son pequeñas, tengo las manos muy pequeñas y me recuerdan que soy una mujer muy en contacto con mi niña interior. Para bien y para mal.

 

2) No suelo pintarme las uñas porque me como el esmalte, me como todo lo que haya en mis manos y sea mega bonito. Hasta las pieles.

 

3) Me recuerda que tengo 10 dedos, diez maneras distintas de poder ver el mundo, diez oportunidades, diez mandamientos, diez veces una.

 

4) No dejo de tener pezuñas, soy un animal ante mi perro.

 

5) Dos manos casi simétricas, me recuerdan a la dualidad que nos acompaña a lo largo de la vida. El bien y el mal, la izquierda y la derecha, el blanco y el negro, el amor y el desamor. Para no caer en esa dualidad si me acuerdo.

 

6) Mi tía heroína y mi mejor amiga son ambidiestras. Siempre las tengo presentes.

 

7) Cuando aprendí a tocar el piano sabía que la canción ya era mía de verdad cuando ya no necesitaba mirarlas.

 

8) Mis manos me recuerdan que puedo querer y quererme mucho con ellas. Y eso es genial.

 

9) Sirven para luchar, para escribir, para coser, para amar, para rechazar. Mis manos me recuerdan que tengo un poder primario.

 

10) Al moverlas de manera dadá me recuerdan que la magia existe.

 

11) Con ellas me puedo peinar cada mañana, coger la taza del desayuno, intentar estar bien aunque no esté bien cada día.

 

12) Volver a empezar, con las manos puedo deshacer líos.

 

13) Con mis manos puedo ser pesimista, cruel, bondadosa. Puedo expresarme sin hablar si quiera.

 

14) Son fragmentarias, como cuando dos diálogos opuestos se ponen frente a frente. Lo mismo que sucede en el surrealismo.

 

15) La primera película que vi fue con mis manos, cuando de bebé entendí que podía crear más allá al moverlas.

 

Ay, con las manos:

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