Una mercería sin ti

Hacía cuatro días que no salía de casa y hoy, al cerrar la puerta del portal y respirar, se me han elevado las botas de la acera y he empezado a levitar. Vale, no exagero, no había purpurina. Me estaba quedando sin hilo azul, así que he volado hasta la única mercería antigua que queda en mi ciudad de cercanías y entrar ha sido una fiesta. Adoran a Obi y Obi las adora a ellas. ¡Ah, aquí está la ternura!, he pensado al elegir el hilo. Bueno, es que hace dos posts  sentía un miedo tremendo por perder esta sensación y ha sido como escuchar la respuesta. Luego, hemos paseado hasta el Norma Cómics y me he pillado un cómic, el de ‘Siete Sitios sin ti’ de Juan Berrio. ¿Os he dicho que uno de los chicos que atiende en el Norma de Sabadell fue mi profe de gimnasia en el instituto? ¡Ya hago como mi madre, que llama chicos a los señoros! Por un momento, al volver a casa, me ha parecido ver a un ex por el paseo principal pero no era él, fiu. Me mataréis si os digo que me hubiese tomado un vino con él y que era imposible que fuese él porque vive súper lejos y nada le liga aquí. Tal vez, viva el pensamiento mágico, si me leo este cómic y termino el muñeco azul este finde, me curo de echar tanto de menos. Ay, últimamente, a todo le pongo ‘mucho’, ‘tanto’ o ‘un montón’ cuando escribo, debería volver a la realidad. ¿Os imagináis? Anginas sin dolor, rupturas sin tristeza inmensa. Sería maravilloso y gilipollas, me encanta. Aterrizo en el pasillo del piso, le doy una galletita a Obi, y pienso dos cosas por los dos: La primera es que si me tocara la lotería lo invertiría todo en la merecería, y la segunda es que me siento muy sola este viernes pero estamos bien. Como en una mercería sin ti. ^—*_¡Ay, a continuación la canción del día!

 

Hey! Wake Up:

 

 

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