Back To Black

Me llevo 14 años con mi nueva peluquera, me hago muy mayor, y la adoro. Ahora, cuando voy en tren, soy de la franja media de edad, adulta. La peluquera me ha estado contando que las millennials ahora apuestan por menos, que las que más atrevidas son las mujeres de cuarenta a cincuenta años. Claro, tiene sentido, le he dicho. Mi tía es una heroína, heroína sin saberlo. A parte de eso, hoy me han preguntado si cuando era muy joven no me sentí presionada para perder la virginidad, y me he quedado pensando, recordando, y la respuesta es que sí. Fui la última de mi grupito de amigas. Cuando tenía 18 años no era como ahora, nunca somos como ahora, respiro hacia adentro, pero debe de parecerse un poco, ¿no? Ella, la que me preguntaba, tiene una hija adolescente y se preocupa, es normal, y también me ha ayudado a pensarlo juntas. Ay. Es curioso, darse cuenta de hábitos y miedos que las mujeres adultas adquirimos y vivimos sin querer, no sé si me explico, situaciones en las que reflexionar sobre nuestro modo al vincularnos con los demás, con la vida, es importante para crecer. Sin que nosotras mismas le diésemos importancia en su presente-pasado. Hace poco leí un estado de Facebook, de un colega, que decía que el peor maltrato social es aquel del que no eres consciente que has sufrido. Llevo días pensando en ello. Y acabamos charlando sobre el documental UNREST, disponible en Netflix, y en lo poco que ha importado la mujer en la medicina hasta hace bien poco. No sé si todo lo que os cuento tiene relación entre si pero me da que sí, confío. A lo Quincy Jones, a lo Amy Winehouse. ^—*_¡Todo tiene relación y también la canción del día que os propongo a continuación del post!

Canción del día:

PS: Como decía un vecino mío: ‘Somos tan fuertes como en nuestro momentos más débiles’.

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