Romántica sin querer

Lo he intentado, lo de ser menos romántica, pero leo a Chateaubriand con voz grave y se me pasa. Recordad que mi voz es muy fina, casi de pinypon. Sé que debería cambiar esa foto del marco pero no puedo, y esa foto del perfil en Whatsapp. Cada día muere y nace más gente en las redes sociales y quiero parar el tiempo. Apagad la luz. Tampoco he quitado las velas del dormitorio, aunque ya casi no les quede cera y su iluminación fuese utópica. Me gustaría ser perfecta y me fallo todos los días, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. El finde muero. No me hizo gracia su chiste, su broma, y sucumbo en el sueño. ¿Qué has soñado? Por preguntar algo, por no levantarme el domingo. Pasa el tiempo y me acostumbro a estar sola, aunque mi madre insista en llamar a modo de compañía. Ella me ayuda con los vestidos de los muñecos. Obi sube al regazo y mis sobrinas son preciosas. Romántica sin querer, amando en el patriarcado. ¿Qué os voy a decir? Me fallo y amo de un modo descomunal. Mama, no estoy sola, estoy con Obi, le digo. Ojalá todo fuese más difícil. Esto último sí me ha hecho gracia, ¡ay! Entre bostezos y suspiros me quedo con los gruñidos. Ya me entendéis, aunque no sea de ahora. Doble visto. ^—*_¡A continuación, vídeo sobre Chateaubriand!

 

François-René de Chateaubriand….

 

 

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