Cascanueces en el gimnasio


Representa que en este post debería anunciaros que en mi tiendecita online ya es Black Friday pero es que ayer hablé con el bailarín por segunda vez en mi vida. ¡Sí! El del gimnasio, al que os presenté en este primerísimo post dedicado a él. Pues, mientras hacía elíptica, mi compañero de sudores, al que sólo conozco del gimnasio pero que ya se ha adelgazado 10 kilos desde el año pasado, me dijo: ¿Sabes que al bailarín lo han cogido para el Cascanueces? ¡Wala, y tú estás irroconocible!, le dije. En serio, además me explicó que él por un tiempo vivió en Viena, me refiero a él, mi compañero de elíptica, y que allí la gente bailaba el vals, no le dije que yo también viví allí durante un año y que no conocí a nadie que bailara el vals, daba igual, me pareció bonito igual, sudé y sonreí. Qué distino lo vivimos todo. Así que le pregunté de dónde sacaba la fuerza de voluntad para estar tan sano y adelgazar tanto en un año y luego felicité al bailarín. Ya, me atreví a hablarle, y hasta me dio su Instagram. Dice el bailarín que se va este viernes a California, que le han dado el papel de príncipe. No sé, me hizo mucha ilusión, como en una película de Wong Kar Wai. Tras tantos días de elíptica y pesas y días en los que sólo nos miramos, me dio por pensar que realmente los sueños se hacen realidad si no paras. Por lo menos, pensé mientras seguía caminando muy rápido sobre una máquina, a uno de nosotros le va súper bien, también al de al lado, y a mí ni tan mal. Lo divertido de ir al gimnasio del barrio son estas pequeñas cosas, ay. Aunque yo no me adelgazo y siempre somos los mismos. También le he cogido cariño a Manel, que corre y corre durante horas sin decir nada, menos esa vez en la que me dijo como apoyar bien mis piés sobre la cinta. Jo, si es que hasta la chica súper perfecta que viene cada día me sonríe y yo le sonrío a ella aunque no sepamos más. Ay, soy tan Bridget Jones, en serio. Voy al gimnasio, vuelvo, me ducho mientras Obi intenta desenredar mis braguitas del chándal, y por la noche me como una terrina entera de helado con macadamia. El príncipe de Cascanueces, claro que sí. ^—*_¡Ay!

 

Tchaikovsky-_Valse_(Part_2).mp3

 

 

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