7 normas dadá


A veces pongo normas en mi vida. Porque soy tan contraria a cumplirlas que ponérmelas se convierte en un juego dadá. Claro que, desde fuera, son normas sin mucho sentido para los demás. Como, por ejemplo, tratar a Obi como a un Caballito de Mar, o crear escenografías fantásticas en espacios indefinidos. También tengo la norma de no ver cada día, ni cada dos, a las personas que más amo. Son normas que he descubierto con el tiempo y que me hacen sonreír por dentro. Una de las más dadaístas, por elegir alguna, sería la de descomponer las palabras que marcan mis pensa-mientos o también la de identificar la catarsis y vivirla como un torbellino. O la de ver un capítulo de Seinfeld cuando no sé que ver. La de cambiar de zapatos cada dos años, en los años impares. En el amor de pareja mi norma es intentar escuchar la alarma cuando detecto que traspaso responsabilidades propias. Y cuando estoy triste debo pronunciar en voz alta, tres veces y rápido, el trabalenguas de los tres tristes tigres para luego, si eso, seguir estando triste como los tres tigres que trigaban igual. Porque las normas existen para una mejor convivencia, ¿no? Como jugar, como al coser. ^—*_¡A continuación del post 7 normas absurdas en mi vida!

 

7 normas dadá en mi vida:

 

1) Recordar los sueños como películas que he dirigido.
 
2) Identificar la Catarsis, cuando se altera mi modo humano de actuar, pensar y sentir. Disfrutar del torbellino.
 
3) Crear escenografías fantásticas en espacios indefinidos.
 
4) Lograr reacciones primarias.
 
5) Releer mis libros favoritos siempre que me acuerde de ellos, re-sub-rayarlos.
 
6) Vivir situaciones fragmentarias en las redes sociales.
 
7) Saltar al andar cuando algo grave me preocupa. Introducir ligereza.

 

Tiny Tim – The Coming Home Party.mp3

 

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