Verano Maltese


Hoy es el cumpleaños de Corto Maltés, de aquí mi autorretrato en el post. Si contamos esas pequeñas cosas que nos aportan alegría en el día a día occidental poco tienen que ver con las rebajas de este mes o con lo que se espera de nosotros desde muy lejos y cerca. Que si me pongo a escribir sobre ellas, antes de darme a las últimas cerezas, me vienen las conversaciones con mi tía, la mirada de Obi cuando se ajusta en el regazo, el respeto que contiene el amor no ideal. La ilusión de conseguir nuevos hábitos y al poco hasta disfrutarlos, la fortaleza de saludar a alguien que hace ver que no te ve y al que saludas igual. Un email sincero que de tan bonito te das tiempo para contestar. La creatividad de mirar hacia arriba aunque estés un tanto cansada. Más allá de lo que una espera, aunque sigamos luchando por ello, es el cariño lo que me mantiene bien, y no tan triste como antes. Es un esfuerzo, un abrazo con tortilla de patatas recién hecha. Estas pequeñas cosas que, a pesar de los hematomas absurdos en nuestras piernas de verano, sabemos más allá de las vacaciones convencionales. Que no, que esté verano me quedo en cercanías, que no iré, pero ante el tópico me planto y pienso disfrutarlo y no disfrutarlo igual. A lo Maltese. Porque explorar se puede explorar desde la ternura, más allá de Google Maps y lo que no se escribe en las redes. Vaaa, que no todo es posible pero la belleza es menuda. Menuda ella. ^–*_¡A continuación una animación de Corte Maltés y Paolo Conte!

 

 

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