No voy a ser madre

non prescription viagra No voy a ser madre. Tengo 35 años y lo tengo claro desde hace años. No lo digo como algo que me de pena o que me traumatice, sencillamente no voy a ser madre. No sé si existe o no el instinto maternal, ni me lo he planteado desde este punto de vista añejo. Muchos artículos y libros alrededor del tema me dan pereza. Es una decisión vital y sé que no cambiaré de opinión. Me presta cuando en una conversación casual no me lo cuestionan, porque ya, ¿no? Me flipan los niños, eso también lo sé. ¡Si jugar y crecer lo es todo para mí!, y para eso soy buena. No creo en la propiedad, ya me callo. Jolín, algunas de las mujeres de mi niñez con las que mejor lo he pasado y a las que sigo queriendo muchísimo no son madres. Este tema da cancha a mi edad actual pero prefiero vivirlo como algo natural. El afecto a nuestras siguientes generaciones, con todo lo nuevo y cuestionable pero tan divertido y crucial, tiene que ver con la maternidad pero también con la no-maternidad. Sé que muchas madres de mi edad me tienen como aliada, más cerca o más lejos, que lo vivimos juntas desde el respeto y empatía no correspondida. Es precioso tener amigas, hermanas, que son o van ser madres, ¡qué suerte tenemos de compartirlo! Ay, es que lo vivo como algo tan enriquecedor que la emoción es exponencial y conjunta. Y no me siento fuera. El destino es distinto para cada una de nosotras pero también es común, más allá de cualquier típico-tópico, con sus propios significados. Ser o no ser madre, en realidad, no es la cuestión. ^—*_¡A continuación una canción deliciosa!

 

 

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