Vivir el amor a lo Kaguya

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¿Cuántos años, y digo años, hace que no he escrito un post impulsivo y de corazón que no haya borrado luego? Sí, seguramente este también lo borraré, ni yo lo sé. Empiezo hoy por el final: Estoy acostumbrada, demasiado, si eso es posible, a vivir sola. Ya son cuatro años, los suficientes para que mi piso parezca un jardín botánico, un mundo aparte. Y todo a principios de la treintena. Me lo he construido tierno. Un espacio en el que ya no es nada fácil entrar si no eres Obi o un libro o un cómic o una tela para bordar en la cama, sin un permiso que ya no sé. Siempre me ha incomodado que me toquen por sorpesa, que ocupen mi lado de la cama, que me marquen los tiempos en la ducha… Y, en las posibles relaciones que he vivido últimamente, también me ha llegado a molestar que me ocupen sin querer. A veces pienso que no soy normal, que veo a las parejas que viven juntas como algo que no anhelo. No sé, a mí me gusta el silencio extremo en casa, las películas que adoro cuando coso, las listas de música sin complejos, la nevera medio vacía. ¿Es posible que alguien, voluntariamente, quiera vivir y estar sola en su casa? Porque esto es lo que me sucede, yo ya no quiero vivir con nadie. Que ya me he acostumbrado y disfruto de cenar sola la mayor parte de noches de la semana, y que me encanta estar en mi mundo de fantasía sin que nadie lo rompa, ni yo. Ay, ya he dejado de buscar lo que no quiero encontrar. Y, en realidad, lo que me produce tristeza de todo esto es la paradoja. Esa de sentirse sola pero querer estar sola, a la vez. Pero es que adoro tanto ocupar toda la cama, aunque sea pequeña, ir por casa como si no hubiese tiempos, y despertarme de mal humor sin culparme por ello. Luego ya estoy bien. Y, no sé si es porque me he acostumbrado a mí, que ya no necesito que me acompañen físicamente, o que el mundo se ha girado. En broma, y no en broma, me veo soltera voluntaria, y hasta me hago bromas sobre ello cuando lo dudo, aunque en no broma hay noches que sueño al revés. Si de pequeña me llegan a decir que sería así a nivel sentimental me hubiese sorprendido mucho, aunque me hubiese puesto súper contenta de tener perro. Hoy, viendo la maravillosa película de ‘El Cuento de la Princesa Kaguya’ me he sentido mejor, más entendida, cómplice. Como la que mira a las ranas que son ranas, igual de maravillada pero ya está. Con amor. ^—*_¡Desde dónde se ve la Tierra!

 

 

Canción Kaguya del post:

 

 

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2 Comments on “Vivir el amor a lo Kaguya

  1. No estás sola en el sentimiento. Presiento que yo tampoco podría compartir de nuevo “mi espacio”. La razón de bienestar en “soledad” es Obi, como en mi caso es Iris.

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