Esa de allí es Ego

dadanoias-burro

Observarte en el espejo es un acto extraño, un acto de acción inmóvil. Hace un tiempo que me pregunto si, bueno, en realidad, quería escribir que hace un tiempo que cuando me miro al espejo veo muchas más arrugas alrededor de mis ojos. Me estoy haciendo mayor físicamente y aunque sé que tengo que tratarme con mucho cariño a veces me duele verme envejecer con tanta claridad, menos bella tal vez. Miro de reojo a Ego, al burro, y le sonrío. Los hombres de mi edad me siguen pareciendo más jóvenes que yo y no sé cómo tomármelo. Obi, por su parte, sólo tiene cuatro años de vida. Es relativo, los perros lo son. ‘Be thankful’ leo en un póster enorme que colgué en la pared que miro tras la pantalla cuando pienso en lo que escribo mientras escribo. Tal vez, quién sabe, crecer sea esto también, un acto de humildad ante la misma belleza del tiempo. Ante nuestro cuerpecito efímero. Que yo a los muertos les llamo muertecitos, con humor y con amor. Es un miedo innato, un certificado de que todo pasa casi siempre. Casi, casi. Un consuelo y un miedo a la par. ¿Recordarás esto dentro de unos años?, me pregunto cuando no soy capaz de quitármelo de la cabeza, lo que pienso mientras escribo y no escribo. Ay, los pensamientos en loop. La respuesta suele ser que seguramente no o que si lo recuerdo no será igual, al menos de frente. ^—*_¡7 cosas que pienso cuando me miro al espejo y que me hacen sentir fuera de él!

 

7 Cosas que pienso cuando me miro al espejo y que me hacen sentir fuera de él:

 

1) Cuando sonríes así ya te veo de abuela. Eso es tierno y me asusta.

 

2) Tienes un ojo más grande que el otro.

 

3) Nadie te ve así.

 

4) Ponte antiojeras, siempre que me miro al espejo pienso eso aunque no quiera.

 

5) Hay manchas de pasta de dientes.

 

6) Ojalá no fuese tan dura conmigo misma, no tanto.

 

7) Esa de allí es mi Ego.

 

 

If you enjoyed this post, make sure you subscribe to my RSS feed!

Related posts:

One Comment on “Esa de allí es Ego

  1. Un jefe que tuve soltó una vez que todas las mañanas se miraba al espejo y pensaba en ser un poco menos gilipollas que el día anterior. Como si con eso fuese suficiente, ¿sabes?

    No se si viene a cuento, me ha venido a la cabeza.

    Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *