Deseos para un 2016 inexistente

2016-dadanoias

Todo comenzó con una felicitación equivocada en la que se citaba el año 2010 en lugar del 2016, y así hasta los 90’s. Sólo sé que caí redonda tras la fiesta de fin de año y que ya hace tres días en los que todo lo real es pasado. Cada pensamiento, canción de Molly Nilsson, textura de fieltro. El espacio entre los dientes, los colmillos de siempre, el aburrimiento del tiempo que no debería ser. La lengua, los e-mails. Un baño en la ducha. La chaqueta por encima de la cabeza. No queda ni una gota del 2015, todavía. ¿Quién es el opuesto a Don Juan? ¡Jabón! Un te quiero. Al despertar, los llaveros de las puertas habían sustituido el significado del espacio exterior. La calefacción, un spray de fragancia a hierro. Hacía menos frío que entonces y todo parecía más normal, menos trágico. Tan normal como el agua que fluye por las viejas tuberías antes de caer sobre el cuerpo del otro, mientras los oyentes mensuales de tus contactos se entretienen con sus futuras playlist. Una felicitación pura, una con la que recordar que 2016 no existió.

 

Deseos inexistentes para 2016:

 

1) Barrer todo el cabello.

 

2) No borrar.

 

3) Subir el tirante.

 

4) Sobremorir.

 

5) Firmar el nocumento.

 

6) Buscar lo opuesto.

 

7) Abrir la mesa.

 

8) Situarme a las dos.

 

9) Orugar.

 

10) Romper a nada.

 


 

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