El cielo desde mi terraza

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Silencio. Esta noche he gritado, exactamente yo misma no lo he escuchado pero la persona que dormía a mi lado se ha despertado las cuatro veces que he gritado. El hecho es que hace una semana que tengo un tic nervioso en el ojo izquierdo, parpadea intermitentemente, eso descontando el hipo que va y viene y, bueno, que estas últimas semanas me he dado cuenta de lo mucho que aprieto los dedos de los pies cuando no me gusta algo pero lo hago, lo descubrí hace poco al intentar relajarme intentado entender mejor mis emociones a través de la postura corporal que acojo al sentirme extraña. ¿Preocupada? Pues un tanto, sobre todo porque yo no suelo alzar la voz, esa voz de pinypon pero mi voz al fin y al cabo. Antes me acomplejaba tener la voz tan fina, hasta que un día decidí que es tierna y hasta erótica en cierto modo, Molly Drake la tiene así. La autocompasión está de moda, y mira… ¡Un poquito de ella hay que tener para poder avanzar! No voy a ir de víctima, y menos a sabiendas de la fortuna en la que vivo dentro de un Planeta que estamos rompiendo, pero sí que tengo claro que voy a escucharme en vida. ‘Que la vida no es una broma…’, me ha dicho esta tarde mi padre al llamarle por teléfono para conocer su opinión sobre un asunto que me inquieta. Casi nunca le llamo pero cuando decido hacerlo es importante para mí y es hermoso porque sé que él me escucha y que luego será sincero, estemos de acuerdo o no. Con esto lo que quiero decir, lo que me quería recordar a mí misma, es que más allá de lo pequeña que una persona muy sensible se pueda llegar a sentir como ser humano al adentrarse en el sistema en el que vivimos, más allá de lo que suceda afuera, la vida hay que vivirla desde el agradecimiento y la sinceridad con uno mismo y con los demás, la vida hay que respetarla. Sí, tal vez la escena de mirar hacia el cielo parezca en este momento una imagen algo melodramática, pero cuántas veces más debería mirarlo durante el día y se me olvida. Aunque hoy el cielo está nublado, lo he contemplado al llegar a casa desde el suelo de mi terraza, hay días así. Hay días en los que todo parece una broma pero que el amor te recuerda que son reales y que no estamos solos. Y me da por pensar que estos días grises y tontos como el de hoy tal vez sean, en realidad, los más decisivos de nuestro presente. ^—*_¡Hoy mi día empezó con flores!

 

10 Cosas que me he dicho hoy al mirar hacia el cielo desde mi terraza:

 

1) Escribiré con libertad.

 

2) Amaré sin culpabilidad.

 

3) No seguiré las normas que no entiendo.

 

4) Seré sincera aunque parezca absurda.

 

5) Llamaré ‘caballito de mar’ a mi perro.

 

6) Los agudos son ascendentes.

 

7) Adoro a las mujeres.

 

8) No iré en contra de mis principios.

 

9) Moriré tranquila.

 

10) Le querré siempre.

 

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