Emmanuelle, mi nuevo estilista

emmanuelle

No tiene web, ni blog, ni salón privado propio todavía, pero ‘Emmanuelle’ además de ser uno de los mejores estilistas de la ciudad condal tiene clientes que se consideran realmente privilegidos. Y no por su estatus social, qué va (¡al contrario!), sino porque le encanta su profesión hasta un punto brutal. No puedo daros más datos, ni su teléfono, porque con el ‘boca a boca’, el pobre, ya está saturado de consultas privadas como estilista y peluquero pero ayer mi amiga del instituto (la chica con lo que he recuperado amistad, desde de mi ruptura) me invitó a descubrirlo. Ella lo conocía por su primo, que también es un gran creativo de la ciudad, y de quien seguro os hablaré en un futuro próximo porque os va a encantar. Aunque entonces, no sé si nombraré la relación, seguramente sí. ^–*_¿Hasta que punto sería esto significativo en el futuro post?

 
Ir al mundo de ‘Emmanuelle’ es toda una aventura, y no sólo estética sino personal. Tiene un gato, al que e te deja hacerles unas fotos chulísimas para Instagram y jugar con ellos. Tiene un estilazo que no se lo acaba, desde que te da la bienvenida, hasta el final. Y te mira, y te sonríe, y es sincero. Es como un psicólogo del pelo. Cuando, de repente, te sienta en una silla de madera frente a su gran espejo, te toca levemente el pelo y se te queda mirando directamente a los ojos. Es como si, justo en ese instante, Emmanuelle te estuviese leyendo el alma, pero al revés que los psicólogos, de fuera hacia dentro. Es del norte, es divertido y es inteligente, más allá de las tendencias. Él cree que, ante todo, debes ser feliz con tu peinado, sentirte muy cómodo/a con él. Por eso, te escucha y te hace preguntas antes de lavarte el pelo, como en la película ‘Volver’ de Almodóvar.

 
– ¡Oye, tú llevas dos peinados! – Me dijo, dejándome alucinada.
– Sí, es que me lo estaba dejando largo para casarme, mi novio me dejó de un día para otro, y me lo fui a cortar por impulso, sin explicaciones. Así, que llevo dos peinados a la vez. El de ‘antes de’ y del de ‘después de’. – Le confesé, sonrojada.
– Ya decía yo… ¡El segundo me gusta más, es más natural!- Contestó, mirándome al espejo con ternura.
– Sí, tengo el pelo ondulado y ya no quiero alisármelo. Ha dejado de apetecerme. – Le digo.
– El flequillo ni tocarlo, te sienta bien largo, de hecho deberías dejártelo crecer. Poder jugar con él, colocarlo detrás de la oreja, más adelante. Pero estas puntas te quedan cursis. Hay que cortar desde abajo y destacar tu tipo de cabello y facciones.– ¡Cuánta razón, qué mono!

 
Emmanuelle me lavó el pelo en un espacio repleto de obras de arte pop-surrealista, tan molonas que me dieron la idea de enmarcar hoy mis postalitas de Yoshitomo Nara. Y mientras lo hacía, yo no tenía ganas de llorar sino al revés, tuve un gran momento de felicidad. Luego me cortó el pelo en silencio, sentía que me entendía, y que de algún modo había encontrado a alguien que podía ver mi cabecita, desde fuera pero de verdad. Luego, mientras me lo secaba muy ‘modo salty’, compartimos nuestra afición por ‘Project Runway’ y la Vogue Italiana, hablando muy alto. Dios, creía que iba a morir de felicidad, con su gato rondando.
 
Al final, lo que más me gustó, es que se fumara un cigarro antes de despedirnos. Emmanuelle es un hombre atractivo, alto y delgado, con los ojos más grandes que cualquier miembro de mi familia asturiana (¡qué ya es decir!), pero sobre todo es un gran profesional, de aquellos con vocación. Es perfecto, y a partir de ahora sólo quiero estar con él cuando haya unas tijeras cerca. Nunca había sentido este sentimiento tan fuerte de fidelidad por alguien que acabo de conocer, o tal vez sí. A veces las cosas más bonitas de tu vida suceden justo cuando más las necesitas (aquí el refranero de Standstill), como también lo ha sido reencontrarme con mi colega del ‘insti’. Ahora estoy un poco rara a nivel social, a veces hablo de cosas que creo que no se entienden (mapaches y peces que bailan Bollywood, por ejemplo). Pero estoy contenta de empezar a dejarme ir, me ha ido bien salir y me encanta compartirlo por aquí y con mis nuevos amigos. ^—*_¡Tengo que escribir un artículo sobre el ‘Efecto Sal’ para Gonzoo.com!

 

Peinado de Emmanuelle, iremos perfeccionándolo:

emmanuelle-dadanoias

 

Oso Leone – Bornicula.mp3

 

If you enjoyed this post, make sure you subscribe to my RSS feed!

Related posts:

12 Comments on “Emmanuelle, mi nuevo estilista

  1. Así que llevas alisándote esas maravillosas ondulaciones desde que te sigo…. mmmm… Me gusta mucho más este look… quizás lo pruebe algún día!

  2. “mi amiga del instituto (la chica con lo que he recuperado amistad…)” –> Lo mejor del post y puede que casi lo mejor que te ha deparado el plante. Y este descubrimiento que nos compartes.

    Me alucina que se diera cuenta del doble peinado.

    “me lo estaba dejando largo para casarme” —> ¿Y por qué hay que hacer eso? ¿Para sujetar el velo? O_o

    Respecto a tu nuevo look, I love it. A partir de ahora, no dejes de sonreír. Complicado en tu situación, quizá, pero no me gusta que estés triste.

    ¿Me debe faltar un tornillo? (estoy agarrando fidelidad a tu blog, eres genial) Abrazos.

  3. Me encantaría quedar contigo y tomar un largo café con leche en algún coqueto bar de Gracia o por ahí, para que me contaras estas cosas. Al leerte me dan ganas de darte un abrazo y escucharte horas seguidas, qué efecto más raro, ¿no? :)

  4. Me he enamorado de Emmanuelle , tal y como lo cuentas un calvo también lo haría :), pero más me ha gustado esa sensación con Emmanuellle que en ocasiones creo haber sentido :), ¡viva Emmanuelle!

  5. Interesante, lo que comentas de tu estilista todo un analisis que hacer para nuestros amigos e marketing que andan queriendo fidelizar clientes.
    guapa…

    saludos de Perú

  6. ¡Qué poderoso es el trono de la peluquería!. Nos hace sentirnos en el reinado de uno de los cambios más rápidos que podemos presenciar, viendo caer los mechones del pasado por nuestros hombros y el futuro dibujándose en el espejo. En la barbería de mi barrio hay un peluquero y una peluquera, él es de los que te escuchan como si todo lo que dijeras sentara cátedra; ella es de las que hablan, pero el lavado de la cabeza lo hace solo con las manos y su champú antipreocupaciones (esas que se blanquecen y se van cimentando en tus hombros). Yo cuento chistes cuando en el trono de al lado le están pasando la navaja por las patillas. Al finalizar el corte, llega el tiempo del cepillo con talco por el cuello, y el momento definitivo es cuando me quitan la crisálida de tela que te cubre como un capullo, tras el cual me levanto apoyándome en los reposabrazos con cierta inseguridad pero con un gran impulso de abrir las alas.

    Poner nuestra cabeza en las manos de un profesional, da para unas cuantas entradas en un blog (buscaré blogs que se llamen la peluquería) por parte del peluquero/barbero/estilista.

    El marido de la peluquera

  7. Te ves super bien asi, bien contenta,

    llevo años cortandome el cabello yo misma por que no encontrado a un estilista
    que ame su trabajo tanto su trabajo como para que lo trasmita a mi cabello
    suerte que tu si lo encontraste

  8. Yo tengo una estilista similar , me hace sentir de la misma manera y le soy completamente fiel :) también después de la ruptura he decidido cortarlo, quedé un poco torpe… ni modo, me arriesgué :P.

  9. Pingback: Las Dinos de Moltex | dadanoias

  10. En su momento no había leído este maravilloso texto, me ha encantado, es todo tu!

    Merci! bss

  11. Pingback: Dr. Erik Goluboff

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *