Entrevista a Sandra Rojo, de lo personal a Vogue

Instalada en el entrañable barrio de Sants de Barcelona, nos encontramos con Sandra Rojo. Joven fotógrafa, amante de la belleza, cuyo portfolio nos llevará de ciudad en ciudad, hasta acabar en la casa de una persona a la que nuestra protagonista ha sentido el impulso de retratar. El principio de una carrera fotográfica, entre lo personal y lo comercial, que desprende la verdadera ilusión de ‘mirar’. ^—-^_aquí la entrevista!

Entrevista con Sandra Rojo:

KAHLO: Muy buenas tardes Sandra, me pregunto cómo eres….

SANDRA ROJO: ¡Hola Marta! La verdad es que soy una persona perfeccionista, cuidadosa en los detalles, y amante de las cosas bellas. Imagino que por eso me gusta tanto hacer fotografías, para capturar los momentos bonitos y que así permanezcan.

Algunos dicen que soy intempestiva y un tanto exigente. ¡Exageran!

K: Entrar en tu portfolio es una experiencia deliciosa, un mundo de fotografías divididas por series entre proyectos, ciudades y trabajos comisionados.
SR: ¡Gracias! Es estupendo que los demás aprecien el trabajo de uno. Esta es mi tercera versión de la web, en la cual decidí organizar y mostrar mis mejores imágenes. La verdad es que ya son unos cuantos años haciendo fotografías y, a pesar de haber ido cambiando de estilo, poco a poco una va encontrando un sitio propio en el que sentirse cómoda.

K: ¿En qué campo de la fotografía te lo pasas mejor?

SR: Disfruto mucho más con mis proyectos personales, ya que en ellos doy rienda suelta a mis verdaderas ideas. Algo que no suele ser tan común en los trabajos comisionados, aunque cada vez tengo más suerte y suelen confíar bastante en mí. Dejándome bastante libertad en cuanto al concepto y el resultado del proyecto.


No me gusta encasillarme en un tipo u otro de fotografía porque experimentar es divertido pero, verdaderamente, con lo que disfruto más es fotografiando a gente. Se podría decir que me gustan los retratos y observar a las personas, y supongo que de igual modo me ocurre con las ciudades. Me gusta llegar, observar y llevarme lo mejor de ellas.

K: Tienes muchas fotografías realizadas con luz natural, en exteriores. ¿Mucho mejor que en un plató?
SR: Bueno, esto ha ido cambiando un poco con el tiempo. Cuando empiezas a hacer fotografías lo que más te gusta es disparar en plató, imagino por la novedad. Darte cuenta que puedes crear cosas en un espacio y usar la luz a tu antojo. Pero cuando lo usas mucho te das cuenta de que puede ser un tanto aburrido y limitado. A parte de que disponer de un plató es difícil y, dada esa circunstancia, he tenido que salir a la calle. Algo que que ha supuesto un viento fresco en mi trabajo. Un día de repente te das cuenta del millón de cosas interesantes que hay en lo más nimio.

Un poco de esta idea surgió el proyecto de fotografiar a gente en sus casas. Entrar en su espacio. Disfrutar de lo que ya existe en vez de crear algo artificial. Creo que mi estilo ha ido creciendo conmigo, pasando de una primera fotografía más perfeccionista, escenificada y retocada a imágenes más limpias, sencillas e íntimas. La luz natural te muestra las cosas como son, sin estridencias.

K: ¿Partes de alguna premisa básica antes de hacer una fotografía?

SR: ¡Buf! ¿Te soy sincera? De repente me encapricho de algo o alguien y decido hacer un set. Las imágenes acostumbran a estar ya en mi cabeza, e intento conseguir eso que veo en el resultado final. Pero la mayor parte del trabajo se hace trabajando y las ideas surgen conforme avanza cada sesión y descubres a esa persona, esa ciudad o ese paisaje.


K: Dicen que los fotógrafos suelen recordar su primera cámara con especial cariño ¿Con cuál empezaste tú?

SR: La cámara no hace al fotógrafo, ¿no? Y aunque ahora quedaría «muy moderno» decir que empecé con una Nikon F manual, siento decepcionar a quien se haya aventurado a leer hasta aquí.
Mi padre ganó en el trabajo una Canon EOS650 electrónica en el ’86 y un día aburrida decidí cogerla para empezar a hacer fotos a compañeras de clase para sus novios, flores en casa, viajes familiares, etc. Con el tiempo, le cogí gusto al asunto, con lo que me lo empecé a plantear como opción profesional.

K: Y ahora, ¿qué equipo sueles usar?
SR: Mi actual equipo es bastante sencillo. Cámara Canon 400D y un Flash. Sí, es cierto, no tengo lo último en imagen y sonido! Pero de momento me va de fábula y no tengo ninguna queja. A veces desempolvo mi vieja Yashica Mat TLR de película 120mm, ya que soy una amante del formato cuadrado. Y, últimamente, también me he aficionada al ‘Instragram’ del iPhone, como medio planeta (risas).

K: ¿Sueles retocar las fotos con programas de edición una vez pasadas al ordenador?
SR: Sí, me gusta llamar a este paso «la puesta a punto«. Realizo un proceso de revelado, y un poco de ajuste de luces y colores. Para mi el software es una herramienta más, nunca el protagonista del resultado final de la foto.

K: ¿Podrías compartir con nosotros algunos referentes del mundo de la fotografía y el arte que te hayan influenciado de manera destacable?
SR: Siempre he sido una gran admiradora de Andy Warhol, tanto por su obra como por su vida y su persona. Así como también me marcó, en su momento, la obra de David LaChapelle, por su carácter colorista, descarado, estridente y escenificado….

Algunos de mis referentes actuales son, entre los más conocidos, Tim Walker, Martin Schoeller y Paolo Roversi.

K: ¿Y entre los referentes más emergentes?

SR: Entre los emergentes destacaré a Stephanie Williams, Nirrimi Hakanson, Katie Quinn Davis y Jamie Beck.

K: Has colaborado en distintas revistas de tendencias de nuestro país y más recientemente has publicado en Vogue Italy. ¿Qué tal ha sido publicar en Vogue?

SR: La colaboración con Vogue Italy surgió a partir de ser seleccionada en un proyecto colaborativo impulsado por la marca Lee, a nivel europeo y asiático, llamado «Lee Make History» . Un proyecto en el que, a cambio de participar con tus mejores fotos y que ellos las pudiesen utilizar para sus campañas, te ofrecían la posibilidad de publicar tu obra en grandes revistas de moda, entre los cuales estaba Vogue Italy. La verdad es que, ¡que te llegue a casa una Vogue con tu foto es todo un momentazo! Sobre todo para mí, que llevo comprando esta revista desde que tengo 14 años! (¡Y las guardo todas!).

Ver publicado tu trabajo es una inyección de positivismo que te alienta a seguir adelante y seguir creyendo en lo que haces.

K: ¡Qué ilusión! Y ahora, ¿cómo encaras el futuro?
SR: Mi intención es seguir trabajando, disparando y disfrutando de lo que la fotografía me hace sentir. La meta es poder llegar a levantarme cada día para dedicarme a ello al 100%. Poco a poco vas adquiriendo un trabajo más personal y con más identidad propia y, a dónde puede llevarme, esto es siempre un poco sorpresa.

K: ¿Con qué canción te gustaría despedirnos hasta la próxima? ¡Qué seguro será pronto ^–^!
SR: Confieso que escoger la canción ha sido de lo más difícil! Pero, ahí va mi selección. ¡Un saludo y hasta pronto!

Agnes Obel – Falling, Catching

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