Nov
30

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Debajo de esas dos cejas


Desde muy jovencita he sentido una conexión total con Carmen Maura. Si me preguntasen por una actriz favorita, muchas veces, menos algún día, diría que es ella. Porque se parece muchísimo a una profesora que tuve en párvulos y que luego cayó en una depresión tan profunda que nunca más pudo dar clases. Por no decir su nombre real la llamaré también Carmen Maura. Así que Carmen Maura es mi ídola. Lo que más recuerdo de ella es que cuando me daba clases y yo lloraba por cualquier cosa, porque era una niña muy llorona, Carmen Maura me cogía en brazos para alzarme hasta lo más alto y cantarme siempre esa canción que decía… ‘¡Qué bonitos ojos tienes debajo de las dos cejas!’, la que luego disfruté también en Kill Bill 2. Durante esos dos años de parvulitos que estuvimos juntas le conté que en mi casa estaba prohibido llorar tanto, algo que me diría mi madre sin maldad al ver que no paraba, y que por eso aprovechaba para hacerlo en el cole. Por algún motivo muy profundo me entendió. Desde entonces, Carmen Maura sigue viviendo en Sabadell, sé que nunca tuvo hijos. A lo largo de los años me la crucé alguna vez por la calle pero siempre tan triste que ya no me veía, como en el cine, hasta que un día, en una tienda del barrio, me acerqué a saludarla. Iba agarrada del brazo de una señora muy mayor, su madre, y yo iba con la mía, e hizo ver que me recordaba cuando le dije ‘Hola, Carmen, soy yo, la de los ojos bajo las cejas’ pero las cuatro sabíamos que aunque asentía con ternura ya no me reconocía. La señora tan mayor nos contó muy bajito que Carmen cayó en una depresión tan profunda que ya no nos recordaba a ninguno de los que la saludábamos, a los niños que tanto la queríamos. Lloré de pena y de rabia. ¿Por qué, por qué no? Y, de algún modo vinculante que va más allá de la comprensión, cada vez que veo esta escena de ‘Mujeres al borde un ataque de niervos’ lloro pensando en ella, porque ella también lloraba al cantar pero yo sólo la entendía desde mis cinco años. Nos reconocimos a destiempo ^—*_¡A continuación del post la escena que os digo que me recuerda mucho a ella y la canción que me cantaba siempre hasta el final! Read More

Nov
28

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Company

Esta noche sólo quiero escuchar temas de Stephen Sondheim. ¿No os parece que los mejores momentos de una vida son aquellos en los que de repente una relación crece? Ya sea de amistad, familiar o casi desconocida, hasta disfrutar de la melodía propia que cada relación proporciona. Como en un musical. Las canciones de Stephen Sondheim cuentan cuentos, historias con sus más y sus bemoles. El piano tiene tres pedales, me encanta pisarlos cuando me atrevo, y jugar a que la vida dura más, me pasa algo parecido al conducir, me da miedo pero luego tiene que ver con la libertad de descubrir lo siguiente. No creo que sea casualidad que las teclas del piano sean en blanco y negro. Como grises son los pedales del coche volador. Al principio, vivir con un piano en casa me intimidaba, o tener coche, pero ahora es como en un musical. Obi también es un perro en blanco y negro. El libro ‘No me acuerdo’ de Yago Ferreiro. Y la voz de cada uno de nosotros, cuando de repente un canon surge entre el rojo y el blanco. ¿He escrito rojo? Ay. Lo que quiero decir es que gracias a todo los colores que surgen, como en el nuevo álbum de Beck, una sonríe por dentro. Con un corazón muy rojo. Como en la canción ‘Company’ de Stephen Sondheim, como en ese recuerdo del que no te acuerdas y que te enlaza al futuro-pasado. Con un jersey negro de líneas arco iris, con un perro que quiere salir a pasear su pelota multicolor. En blanco y negro, en negro y blanco, en rojo y todos los colores nuevos. ^—^_¡Ay, me ha quedado un post algo críptico pero estoy contenta por dentro y a continuación la canción del día, COMPANY de Stephen Sondheim ! Read More

 

Canción del día:

 

 

Nov
27

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El dedo meñique

Hoy he estado hablando con una mujer muy sabia, ay. Tengo la suerte de contar con cuatro mujeres muy sabias en mi vida, a veces miro el dedo meñique de la mano y me imagino allí. Bueno, como os decía, en la conversación hemos tratado cómo al sentir las vivencias que nos suceden en el presente se nos juntan otras vivencias similares del pasado. Por lo que, si lo que nos afecta es triste o injusto, puede volverse exponencial si no tomamos consciencia de todo lo que rodea esa situación en nuestra cabeza y corazón, pues nuestras emociones son asociativas. Por ejemplo, si un hombre te hace sentir injustamente tratada con un comentario o comportamiento, puede ser que lo unas a todas las veces que has vivido situaciones similares y pagarlas todas de golpe con él. No defiendo al hombre del ejemplo, ante todo el derecho a defendernos, pero hemos coincidido en que está bien no mezclar en esa defensa individual del momento todas las del pasado, o dejarle patente que nuestra reacción viene de antaño. Y cuando digo hombre digo persona. Quiero decir, a ver si me explico bien, concreto el ejemplo, que si por ejemplo un hombre del pasado te humilló y luego vives con otro hombre una situación de tono similar pero mucho menos grave, está bien que podamos distinguirlos porque a lo mejor no son igual de graves y puedes trabajarlas de distinto modo a nivel psicológico y social. Tal vez con uno puedas hablar a diferencia de con el otro del pasado, o si no hablar poder perdonar o reaccionar desde el caso individual y no global. No sé si tiene sentido para alguien más o si tiene sentido más allá de la propia experiencia. Sé que suena extraño pero esta reflexión, hoy, a mí me ha ayudado por dentro. ^—*_¡Ay, a continuación del post la canción del día! Read More

 

Canción del día:

Nov
26

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El último día de mi vida


Los perros y los gatos viven una media de 12 años. Obi sólo sería consciente de la muerte si mi madre o yo muriésemos y aún y así le pasaría como a los humanos, que no sabríamos por qué hemos tenido que dejarlo solo, esto es lo más cercano a la muerte que cualquier ser vivo puede sentir. El otro día escuché un podcast dedicado a la muerte de ‘l’Ofici de Viure’, y me acordé de esa primera escena de Miranda July en la que se promete vivir cada día como si fuese el último. Obi lo hace, yo no. La conciencia nos aleja del presente, no sé si para bien o para mal. Vivir en más de una dimensión, en más de un espacio temporal es complejo. A veces más de una vida. Pienso también en la preciosa película de ‘A Ghost Story’ y escucho su banda sonora mientras escribo este post. También Jim Jarmusch trata sobre la muerte en sus films. Y Boris Vian y Banana Yoshimoto. Luego, hay autores que están más en el pasado o en el futuro, Ana María Matute en la infancia, Asimov en el futuro. Ay, y si yo fuese escritora, ahora mismo siento que me acerco más al pasado-presente, pero muchísimo más al presente desde hace un tiempo. El pasado me pone triste y el futuro siempre me ha dado miedo, aunque esto es algo que me cuesta aceptar y que me gustaría cambiar. ¡Qué atrevimiento, morir! Mi madre cuida una planta de mi difunta abuela que tiene más de cuarenta años, y en los bosques somos hormigas.Y vivo vidas que hubiesen podido ser y me cuesta conectar con el presente y seguir andando, pero cuando ando me sienta muy bien, supongo que este blog me conecta al ahora. A veces creo que lo escribo con tanta constancia, desde hace más de doce años, por darle espacio a lo que hoy he sentido, pensado, vivido. Aunque a veces me he pasado el día imaginando, esperando otro día. ¿Y si el último día de mi vida me lo paso así, imaginándolo? Tampoco me parecería tan mal. Aunque prefería vivirlo, y comer con mi familia, y regar las plantas, y tener una cita, y coser , y coger el tren, y escribir un poco. ^—*_¡Ay, a continuación del post una lista con 10 cosas que imagino que haría si este fuese el último día de mi vida! Read More

 

10 cosas que imagino que haría si este fuese el último día de mi vida:

 

  1. 1) Ducharme y arreglarme, con mi braguitas y vestimentas favoritas, quiero morir limpia y arreglada.
  2.  

  3. 2) Buscarle una dueña a Obi, una bondadosa, muy cariñosa y casera.
  4.  

  5. 3) Apilar rápidamente todos mis libros y repartirlos entre las personas que amo, con post-its encima de cada pila. Lo mismo con los muñequines.
  6.  

  7. 4) Enviar un email de despedida a las personas que he querido y contarles porque las he querido y las sigo queriendo tanto. Es que si las llamo por teléfono me pondré a llorar y sólo tengo un día y muero.
  8.  

  9. 5) Comer con mi familia y comernos la mejor tarta de manzana del mundo juntos, de postre. Tomar el café con ellos y darles las gracias por tanto amor.
  10.  

  11. 6) Darle un sobre a mi hermana con todas mis contraseñas online y secretos.
  12.  

  13. 7) Ir a pasear con Obi y mi madre un buen rato y disfrutar de nuestro último paseo en la Tierra.
  14.  

  15. 8) Quedar con Perdita y decirle que siempre siempre todo.
  16.  

  17. 9) Empaquetar todos mis diarios y escritos y fotos inéditas y poner una nota en la que se especifique que es el regalo de los 30 años para mis sobrinas.
  18.  

  19. 10) Preparar un altar mexicano con todo lo que más me ha hecho feliz, fotos de seres queridos, alimentos, recuerdos, plantas, todo, papelitos, libros, citas, todo, y morir.

 

La canción del final del día sería esta si muero hoy, con el último trago:

 

 

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