Nov
23

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A lo que ahora llamamos Christmas

¿Os acordáis de esos años en los que se enviaban y se recibían tarjetas de Navidad por correo postal? Recuerdo que la abuela, mi yaya, las colocaba todas, una junta a otra, en el mueble de la entradilla, sobre el estante de un viejo mueble de madera hueca y de espejo oxidado, junto a las figuritas de niños mimosos y su teléfono para invidentes. Mira, esta la ha enviado la tía del pueblo, y esta es del extranjero, del hijo de la Antonia, y esta es de la fábrica donde trabajaba tu abuelo, que aún se acuerdan de nosotros. Y me achuchaba fuerte, y me medía a partir de su cuerpo, y me animaba a leerlas en voz alta aunque me costase entender las letras. Ella aprendió a leer de mayor aunque con los años perdió su visión. Mi yaya aprendió a leer de mayor pero a amar, a amar sin pedir nada a cambio, nos enseñó ella a todos. Ay, mi niña, léelas en voz alta otra vez, me decía desde su Andalucía emigrada. Había caligrafías muy difíciles de comprender pero el esfuerzo valía la pena, por los buenos deseos, los besos y los corazones. Hoy, envolviendo cada Calendario de 2021 para cada una y uno de vosotras, me he acordado mucho de ella, de su pisito encalado, con su bata floreada, y ese olor a rosquillas recién hechas. Así que voy a correos, y vuelvo, y gracias por ese amar. ^—*_¡A continuación una canción para ella, que le encantaba Manolo Escobar!

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Para ti, yaya:

Nov
18

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9 likes y aquellas pequeñas cosas

Le llevo un Instagram personal a mi madre, en plan amateur y sin intenciones, sin más. Ayer me llamó por teléfono, aunque seamos vecinas y nos veamos casi a diario: ‘Marta, Marta, mira, que no paran de ponerme likes en la última foto del Instagram del jersey tejido’. Sonrío, es que es precioso, le digo, y hablamos del hueso de jamón para el caldo, del toque de queda y de lo que un día fue. Cuelgo, miro su Instagram y tiene 9 likes en el jersey que ha tejido, en ese en el que no paran de ponerle likes, y casi lloro. Joder, cada like es una persona humana, con su corazoncillo y migrañas, y así las siente y así debería de ser. Y sí, pues son un montón, y entonces me acuerdo de porqué no quise dedicarme a lo de community manager, y es porque prefería mil veces tener tiempo real con la vida, con ella, y con las personas a las que amo. Nueve personas son un montonazo, y tiene razón. Y pienso en Umberto Eco y sus ‘Apocalípticos e integrados’. La quiero tanto, a veces pienso que me lo voy a perder al revés, el hecho de no haber podido ser madre, y luego me digo que es lo que hay, que todas somos hijas y que todas somos madres a nuestra manera, con ese gracias, y que por lo menos tengo la suerte de amarla. La suerte de amar a las hijas e hijos con los que me cruzo desde una empatía preciosa, desde el amor con sombrero, y con ellas, nuestras musas de barro y huesos. Ay, recuerdo cuando de pequeña me decías que cuando fuese madre ya te entendería, y te entiendo mama, te entiendo ahora sin hijos ni hijas, te entiendo desde lo que no estaba escrito. ^—*_¡Y a continuación una canción para ella, que sé que te encanta, que la cantas enorme, y que ahora entiendo!

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Mercedes Sosa – Aquellas Pequeñas Cosas:

Nov
16

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In Case

Me he autorregalado un cubo de basura de diseño alumínico, creo que he llegado al máximo de lo marujil-csi-cuarentona-mimosa. En Alemania las solteras tienen derecho a una persona de mimos durante la segunda y tercera ola. Mañana me llegan de la imprenta vuestros calendarios, este año todos con varita mágica de regalo, pronto os los envío. Joder, creo que aunque todo sea muy duro sigo con esa ilusión absurda, serán los pantalones de pijama, las braguitas de algodón tiradas. El cielo está aquí abajo, canturreo por el pasillo, antes de poner a precalentar el horno, ya me da igual engordar un poquito si luego vuelvo a la risa. ¿Y si la vida es así? Que no iba a ser perfecta lo di por hecho al crecer, y mejor así. El pedal de aluminio es perfecto, y tengo ganas de bailar con patatas y setas. Admiro, escucho música, le doy cancha a mi cuerpo. Reírse es parecido a decir gracias, decir gracias es parecido a la almohada. Y los mimos son importantes, en Alemania y aquí. Un arcoriris de noche. Son las nueve de la noche, escribo, quiero recordar que hoy he sido muy feliz por un rato. Marta, recuerda que el día del cubo con un palo fuiste feliz del revés, me digo. Y dejaremos la puerta entreabierta, y usaré emojis al despertar, con las composiciones de un ya sabes que no, y le pondremos ajo a lo dulce, ajo a la almohada. Ay, el in case. ^—*_¡A continuación la canción del post , de Black Sea Dahu!

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Black Sea Dahu – In Case I Fall for You

Nov
13

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Un otro maravilloso

Hoy he descubierto que Dios, en la Capilla Sixtina, está dibujado dentro de un cerebro. Me encanta tocar con un dedo, otro dedo. Tal vez, estoy segura de ello, me corté un trozo del dedo anular con la mandolina para no abandonar la carne, o por intentar avanzar, y porque sí. Hoy he visto ‘Apples’ de Christos Niko y me he emocionado al coser. Convertirme en una mujer adulta está siendo una experiencia paradójica, identitaria, con grandes sorpresas y rituales, a nivel social, familiar, amoroso. ¿Sabéis ese chiste en el que una persona le dice a otra que no piense tanto en el pasado y esta le contesta que es profesor de historia? Pues creo que este es el chiste de mi vida, que es justo como me he sentido al ver a Dios intentando salir de un cerebro humano, aunque en mi caso Dios sería mujer, con su abrazo alargado, tocándose en el placer. La felicidad reptiliana, la lectura en voz alta. No creo que exista un instrumento más emocional y próximo a la alma humana que el violín y la viola, que la poesía sonora, pienso al escribir con el spotify de fondo y el perro a medio dormir. Todas las mañanas del mundo de Jordi Savall, un principio de amor, un siempre dentro, cautivos por nuestros sueños reales . Recuerdos, pensamientos. Quiero vivir y me siento culpable, será esa mi reminiscencia cristiana. Según Enrique Lynch, descanse en paz, la memoria son pensamientos, y el tiempo es una extensión, nuestra argumentación. Suspiro, busco artículos suyos, me ducho y me curo el dedo, vida y muerte en un sí. Descubrir algo excepcional, a un otro maravilloso, es en realidad una ‘petite mort’, un querer seguir, y así hasta que cierro la puerta, en este invento con llave abierta. Toque de queda. Ayer por la noche, al sacar al perro, me dejé las llaves dentro y me sentí perdida. El cine griego contemporáneo, la comida india, las piernas fuertes. Hoy he descubierto que la estructura no es temporal. El llavero, ay.^—*_¡A continuación la canción del post, Capriccio for 2 Violins Op. 8, No. 14!

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Capriccio for 2 Violins Op. 8 No. 14, «Per sonare il violino con tre corde a modo di lira»

Fino y Personal

La nueva masculinidadá

miércoles, noviembre 4, 2020

¿Qué hombre tiene miedo a sangrar? Supongo que todas.La culpa, el temor, la diferencia de ser parecidos, de no ser ni eso. Hoy me lo preguntaba, viendo una…

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Acercarse a los 40

viernes, octubre 30, 2020

Acercarse a los cuarenta tiene sus bondades. Ahora, por ejemplo, cuando formo parte de un instante de felicidad soy más capaz de identificarlo, aunque sea a modo olfativo,…

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